Si alguien me hubiese hecho un resumen de cómo sería mi 2017, les juro por mi vida que no lo hubiera creído. Me han pasado TANTAS cosas maravillosas y he crecido a tal nivel, que me cuesta creer que la que termina el año sigue siendo la misma que lo empezó. En realidad con varias coincidencias, porque la misma, definitivamente ya no soy.

 

Hoy me atrevo a decir que soy una hermosa mutación resultado de todas las decisiones que tomé, de todos los pasos que di, y de todos los desafíos que me atreví a enfrentar y que me dejaron justamente parada aquí, en este punto. Así de feliz, así de completa, así de segura.

 

Para mí el 2017 ha sido un año mágico. Un año que de verdad necesitaba. Uno que empezó con un dilema enorme, con una angustia tremenda y que hoy, mirando hacia atrás entiendo que ese fue simplemente el escalón para dar el salto que me hacía falta. Renuncié a una oferta maravillosa que era la que -creía- que siempre había estado esperando, pero decidí seguir mi instinto y escuchar mi corazón, y hoy puedo ponerle el verdadero peso a la importancia que eso tiene.

 

El 2017 ha sido un año donde decidí aceptarme de una vez por todas. Donde a plena conciencia dejó de importarme la opinión del resto. Y no sólo de la boca para afuera. Un año en el que me di cuenta del potencial que tengo, en lo real que es eso de que nadie va a creer en uno si primero no lo hace uno mismo. Un año que ha significado para mí un verdadero ciclo, especialmente porque lo termino con la graduación de Kinder de mi hijo Julián que fue hace un par de días, simbología perfecta de una etapa cerrada. De otra que empieza. De evolución, de logros, de obstáculos superados, de madurez como mujer, como mamá. Un año donde pasé literalmente de ser una SelfLittleMess, a convertirme en la Dani con Lápiz, que mucho más que un nombre, representa todo lo que estoy contando y tanto, tanto más. Un año en el que entendí, por fin, que no tengo que encasillarme bajo ningún título, que soy un ser en constante movimiento, y que mientras esté creando, voy a estar bien. Que no le debo nada a nadie, ni nadie me debe nada a mí. Que lo que me pase o no, es resultado de lo que haga o deje de hacer, y que lo que tengo no es nada más ni nada menos, que lo que me merezco. Y por lo mismo, pretendo disfrutarlo.

 

2018, ¡con todo y más!

 

 

 

¡Comparte ahora!
¿Te sumas?
Sí, sí sí... Yo también detesto el SPAM, así que me comprometo a usar mi newsletter para enviarte únicamente cosas que te harán feliz.
 
(¡Eso incluye cupones de descuento y novedades entretenidas!)​
Enviar
Pd. Dudo que lo necesites pero, de todos modos, podrás desuscribirte cuando quieras
close-link