Mis libros favoritos del 2015

Soy de ver bien poca tele la verdad. A excepción de las series, claro o de algún programa en especial. Pero, por lo general, prácticamente ni la prendo a menos que sea para ver algo específico. Creo que nada supera un buen libro y leer es además, una de las cosas que más placer me genera en la vida. Por eso, -y porque hace un tiempo me entregué a la era del Kindle y tengo acceso a un mundo de elecciones literarias a la mano-, es que decidí compartir los libros que más me gustaron el año pasado.

 

Caballo de Fuego

Caballo de Fuego, de Florencia Bonelli.

Definitivamente tengo que partir esta lista con los tres libros que conforman esta historia; París, Congo y Gaza. La historia de amor entre la sencilla pediatra argentina, Matilde Martínez, y el poderoso y seductor, Eliah Al-Saud, te agarra desde el comienzo y la manera en que Bonelli mezcla la historia y la realidad de cada uno de sus escenarios con las ficticias pero intensas relaciones personales, de la mano de una narrativa prácticamente perfecta, hacen que de verdad no quieras dejar de leer ni por un segundo.

Una trilogía entretenida, interesante, profunda, que habla de luchas de poder, de los extraños comportamientos que tiene el ser humano, de ideales y valores tan distintos que te hacen cuestionar tantas cosas pero que, a la vez, te recuerdan que el amor finalmente lo puede todo. Recomiendo estos libros ABSOLUTAMENTE a cualquiera que tenga ganas de quedar atrapado dentro de una tremenda historia.

 

(Y si aún no lo empiezan, partan con «Lo que dicen tus ojos», de la misma autora, que cuenta la historia de los padres de Eliah Al-Saud y que antecede a «Caballo de Fuego». No es estrictamente necesario leer este primero para entenderlo, pero es entretenido después ir hilando las relaciones y ya haberse adentrado sutilmente en ese universo).

 

Madre que estás en los cielos, de Pablo Simonetti Madre que estás en los cielos

Había leído ya algunos libros de Simonetti -La Razón de los Amantes, La Barrera del Pudor, y hasta Jardín, su última novela-, pero no había leído la primera. Así que como me gusta muchísimo su estilo, decidí intentarlo y no me equivoqué.

 

Julia Bartolini tiene 77 años, le acaban de detectar cáncer terminal y decide no someterse a ningún tratamiento paliativo, sino que dedicar sus días restantes a escribir las memorias de su familia. Es una historia simple pero profunda, bonita, emotiva y de fácil lectura que saca a la luz todos esos trapos sucios que cada familia sabe que tiene pero guarda a la perfección. Julia se aferra a la idea de que al escribir y analizar su vida, va a justificar el haberla vivido, necesita convencerse de que valió la pena y, en especial, encontrar la explicación de por qué falló en lo que más le importaba; formar una familia feliz.

 

Simonetti narra a través del personaje de Julia una vida inspirada en la de su propia familia, mirada desde los ojos de su madre, en la que llama mucho la atención por ejemplo la historia de la homosexualidad de Andrés, hijo menor de Julia y, evidentemente, alter ego del mismo autor.

 

Contigo en la DistanciaContigo a la distancia, de Carla Guelfenbein.

Tengo sentimientos encontrados con este libro. Decidí leerlo dado que Guelfenbein ganó el Premio Alfaguara de novela el 2015 con esta historia y me ganó la curiosidad. Al principio confieso que me costó bastante enganchar, pero había algo muy sutil que me hacía no desistir (además de que me carga dejar libros a la mitad, por muy malos que sean). En un punto que no recuerdo con exactitud, me di cuenta de que estaba total y absolutamente metida en la historia del accidente de la escritora Vera Sigall, y de cómo dos jóvenes desconocidos, Emilia y Daniel, trataban de descifrar eso junto a lo que iba sucediendo en sus propias vidas. Es una historia que terminó por enamorarme, pero que no deja de ser compleja, profunda y de bastante análisis. Una novela preciosa pero sentimentalmente intensa y enredada que no sé si califica como una lectura para impacientes. Ojo con eso.

 

Gente que viene y bah, de Laura NortonGente que viene y bah

AMO los libros que me hacen reír y pasar un buen rato, y este definitivamente fue uno de ellos. Bea está a punto de casarse, trabaja en un increíble estudio de arquitectura y todo anda bien en su vida, excepto que, sin previo aviso, todo se viene abajo; su novio se mete con la presentadora de TV más mina que existe, y la despiden esa misma semana. Sin saber qué hacer, decide buscar refugio en la casa de sus padres y se desata un sinfín de situaciones que son tan ridículas que no puedes creer que te las crees -valga la redundancia-¡y hasta te emocionan! (¿Deborah y el stripper? WTF!, ¡Si lo leen me cuentan!). Un libro ideal para leer cuando andas bajoneada o de vacaciones, rápido, entretenido, que me hizo reír en voz alta y soltar también un par de lagrimones. Ojo que es totalmente light, así que si estás buscando culturizarte, esta definitivamente no es tu historia.

 

Pear ShapedPear Shaped, de Stella Newman

Sé que tengo harta suerte de poder leer en inglés porque de verdad las opciones son infinitas y muchas veces además, las traducciones no son justas con los autores. Dicho esto, confieso también que soy asidua al Chick Lit, nombre con que se le conoce al género literario dirigido principalmente a mujeres y que generalmente se asocia a una escritura más dinámica y ligada a la comedia (tipo Sex & the City). Con esta introducción, procedo a hablar de este libro, que cabe dentro de dicha categoría y que me encantó porque a pesar de ser una historia sencilla, es una de esas que hace que sientas el corazón llenito.

 

Cuenta la historia de Sophie, una chica de 33 años que conoce al hombre perfecto, pero que aunque le cueste un mundo admitirlo, no es para ella. Una novela que muestra básicamente la lucha de cualquier mujer soltera pasados los 30 por no estar sola, pero antes, por quererse y aceptarse a sí misma. Todo esto rodeado de muchos detalles ligados a la comida debido al trabajo que tiene la protagonista y que, al menos en mi caso, encontré un enorme aporte. ¡Un libro que definitivamente me dejó con una sonrisa al terminarlo!

 

(Foto por Kimberly Farmer)

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