De sincronías, empoderamientos y otras decisiones

Es increíble cuando la vida quiere decirnos algo. Y más increíble aún, es cuando estamos lo suficientemente atentos como para escucharla.

 

Hace unas semanas, como de la nada, empezaron a pasarme cosas, situaciones más bien. Un mail, un llamado telefónico, un whatsapp inesperado, un encuentro sin programar… Alineaciones de la vida, que lo único que trataba hace ya un buen tiempo, era de confirmar lo que yo ya sabía en mi interior; que tenía que tomar esa decisión.

 

No importa de qué se trate. No importa si es algo realmente fundamental en la vida o simplemente un detalle, pero estas semanas entendí que hace rato no me estaba escuchando. Había dejado de oírme, de serme fiel, de hacer caso a mi intuición y, sobretodo a mi corazón. Y claro, no podía «encontrarme». Qué sensación más asquerosa esa de no sentirse cómodo con uno mismo.

 

Disculpen lo metafórico de mi post, pero hoy no tengo ganas de entrar en detalles. Sólo quiero contarles lo maravillada que estoy de la vida, lo importante que es respetarse a uno y estar atenta a esas (no tan) pequeñas señales que nos van siempre marcando la pauta.

 

«Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma». Una cita de la «Agrado», de «Todo Sobre mi Madre», peliculaza de Almodóvar que, en momentos como éste, se me repite en la cabeza una y otra vez. ¡Y es que qué cosa tan cierta!

 

Tomé la decisión. Esa que sabía que tenía que tomar, pero que chuteaba constantemente hace un buen rato. No fue fácil, claro. Pero hace mucho tiempo que no me sentía así de liviana, como si por fin me estuviera dando permiso para volver a ser yo misma. Y en eso estoy. En un nuevo comienzo.

 

Les deseo a todos los que lean esto algún día, que sepan escucharse. Pero escucharse de verdad. Creo que no hay nada en el mundo que nos haga sentir más libres que eso. ¡Buen día! 🙂

 

 

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