De ser mujer, mamá y QUERER trabajar

Qué mierda que es ser mujer en este país. Mujer, mamá, y QUERER trabajar. Y digo QUERER, así, con mayúsculas, porque me refiero a la especie a la cual pertenezco yo y tantas otras afortunadas -lo sé-, que me rodean. A esa que tiene la suerte de que si se aprieta un poco el cinturón, podría darse el gusto de no hacerlo, pero QUIERE.

 

¿Qué acaso no entienden los empleadores de este país que las mamás -tanto las que queremos, como las que debemos trabajar- somos muchísimo más responsables que varios otros especímenes que ellos optan por tener en sus oficinas? ¿No ven acaso que nosotras DEBEMOS cuidar nuestro tiempo y aprovecharlo al máximo? ¿Que somos más rápidas, organizadas y eficientes que muchos otros calentadores de asiento profesionales? ¿Que si estamos ahí pudiendo no estarlo, es porque QUEREMOS, porque nos encanta tener nuestros propios ingresos y no tener que darle explicaciones a nadie si queremos comprarnos el mismo par de botas en 12 colores distintos? ¿Que nos encanta desarrollar la mente, tener temas que hablar al final del día, ponernos nuevos desafíos y sentir que estamos contribuyendo a un proyecto externo a nuestra casa?

 

¿Qué acaso no ven que alguien que QUIERE trabajar, que está feliz donde está, va a funcionar siempre mejor que cualquiera que esté ahí por amiguismo, comodidad u obligación? ¿Que si hacemos el enorme sacrificio -y voluntario- de separarnos de nuestros retoños cada mañana para ir a su oficina, es porque realmente creemos que tenemos algo que aportar?

 

Sí, habemos mujeres que QUEREMOS trabajar. Que necesitamos hacerlo para mantener la cordura, para lograr un equilibrio, para entregar todo eso que sabemos que podemos dar. Admiro profundamente a las mamás que se quedan en casa, porque a mi no me daría ni el cuero, ni la cabeza.

 

Así que hago un llamado a aquellos empleadores que dudan de contratarnos porque creen que «vamos a ser un cacho». A todos ustedes les digo: Abran los ojos, que pueden estar MUY equivocados. Una persona feliz, es una persona productiva. Una mujer contenta y agradecida de una oportunidad, puede llegar a sorprenderte. Una persona valorada, va a querer volver a trabajar para ti luego de su post natal. Va a NECESITAR volver. Y sí, va a entregar el mismo 100% que daba antes e incluso más aunque tenga cinco hijos porque, entiéndelo; en este caso y circunstancia, ella QUIERE hacerlo. Simplemente por eso.

 

Sí a atreverse ofreciendo cargos con jornadas parciales, sí a aceptar a aquellas mujeres que queremos trabajar con horarios un poco más flexibles. Sí a confiar en nosotras, sí porque tu señora, tu hija o tu hermana son mujeres y madres que, estoy segura, harían en medio día lo que no hacen muchos otros en las 8 o 9 horas que pasan apernados a ese asiento tan cómodo que tu les proporcionas para revisar todo el día sus redes sociales.

 

amalagente

(Foto de portada Cathryn Lavery)

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