Este post tiene una carga emocional muy importante para mí. Tenía medio tirado el blog desde que nació la Dani con Lápiz, la verdad. Siempre anotando ideas de lo que quería escribir, pero nunca dejándome el tiempo real para hacerlo. Y hoy, vuelvo no sólo más empoderada y con muchas más cosas que decir, sino que, además, en una nueva vitrina que es este sitio web por el que tanto, tanto trabajé.

Tengo muchas cosas que quiero compartir con ustedes. Cosas que recién hoy, a casi 2 años desde que nació mi alter ego, soy capaz de ver, de valorar. Quiero ir contándoles cómo es que partió todo esto, cómo ha sido decidirme a emprender, y todo mi proceso que, estoy segura, de que a muchas de ustedes les puede inspirar, tal y como a mí me inspiraron muchas otras mujeres antes.

Pero hoy quiero detenerme en algo mucho más específico. ¿Qué estabas haciendo hace exactamente un año atrás? ¿Alguna vez te has puesto a pensarlo?

Hace un año, el Dani con Lápiz era un sueño que todavía no tenía una forma concreta para mí. Hace un año era simplemente una manera de despejarme, de practicar algo que me apasionaba, una terapia que, sin saberlo, me llevaría mucho más lejos.

Hasta hace poco tiempo pensaba que haber creado esa cuenta en Instagram -con el único fin de ver mis avances en lettering-, era lo que me había dado las herramientas para atreverme a creer en mí. Para entender que podía hacer lo que yo quisiera siempre que creyera de corazón en ello. Pero hoy, tan sólo un año después, lo veo de otra manera. Hoy entiendo que las herramientas siempre estuvieron dentro de mí. Que, de alguna forma, permití que el entorno, la sociedad, quienes me rodean y, por supuesto, mis creencias limitantes, fueran las que decidieran qué podía hacer o hasta dónde podía llegar.

Si yo pudiera explicarles el viaje que he tenido en tan sólo un año, no sé si me creerían. Si son personas que me vienen recién conociendo, menos aún. Si me hubiesen conocido en junio del 2018, estarían tan sorprendidas como yo, de quién soy ahora. Del cambio que he tenido, de los frutos que me dieron cada uno de los pasitos enanos que fui tomando desde que decidí quererme.

Uno siempre escucha que hay que creerse el cuento, confiar en sus capacidades, bla bla bla. Pero por la cresta que difícil es llevarlo a cabo. Que no sólo sea de la boca para afuera. No quiero que piensen que es algo que yo tengo dominado, porque estoy MUY lejos de eso, pero sí quiero que ojalá, desde donde estén, por muy pequeño que sea el paso que están dando, tengan la conciencia de que lo dieron. Y si aún no se atreven ni siquiera a eso, que tomen la decisión de darlo, aún cuando no sea inmediato. Empezar. Es simplemente eso.

Me costó UN MUNDO ser quien soy hoy y no saben el largo camino que todavía me falta. Sigo siendo insegura, me sigue costando creerme el puto cuento, me cuesta valorizar mi trabajo, cobrar lo que sé que me corresponde, entender que no soy menos que nadie. Me cuesta no compararme con otras, me cuesta quererme. Siguen habiendo días de mierda en que no quiero ni levantarme, otros en que lloro porque sí, en que exploto con la gente que más quiero porque estoy agotada y, por sobre todo, días en que creo que no voy a poder, que no soy capaz. Pero la gran diferencia con la Dani de hace un año atrás es que hoy entiendo que esos son sólo momentos. En que cuando me seco las lágrimas, sé que puedo ir por más. No me quedo pegada. En que hoy, con el enorme pánico que le tengo a emprender, estoy decidida a hacerlo igual. En que eso no me define. Hoy pienso, ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Fracasar? Bueno, ya no lo tengo miedo a eso tampoco. ¿Y qué tanto si no resulta? ¿Cuántas mujeres han fracasado sólo para salir muchísimo más fortalecidas de eso?

Si estás leyendo esto, hazme un favor. Piensa en qué estabas tú hace un año atrás. ¿Te estás dando cuenta de cómo has avanzado? ¿Estás siendo justa contigo? ¿Te estás tratando con el cariño que te mereces? Mírate. Piénsalo bien. ¿Te acuerdas de esas cosas que pensaste que serían más grandes que tú? ¿Esas que creías que no superarías? No importa si eran deudas, relaciones tóxicas, estancamientos laborales, o lo que sea por lo que hayas o estés pasando. ¿Te has felicitado por esos pequeños avances? ¿Por tus decisiones? Bueno querida mía, te cuento que es hora de que ya empieces a hacerlo.

En este blog te voy a ir contando todo lo que me ha servido para poder dar el primer pasito en este laaaaargo camino que me queda todavía pero que, ya sé, me está acercando a quien siempre soñé ser.

¿Y tú qué estás haciendo para lograrlo?

Un beso,

 

 

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