A veces, es necesario re-evaluarse.

Ya. He vuelto. Hace mucho rato que no escribía y, aunque principalmente culpaba a la falta de tiempo, debo confesar que era también una mezcla de otros factores los que me tenían lejos de acá.

 

Supongo que era uno de esos momentos en los que uno no se encuentra, no sabe bien qué quiere o dónde va. Me pasa cada cierto tiempo. Esa sensación de andar media perdida, de entrar en una rueda de auto exigencia enorme y no estar satisfecha con ningún resultado. De hacer las cosas un poco por inercia o simplemente por cumplir, pero sabiendo que ni el corazón ni el foco están donde debiesen.

 

Así que me tomé un tiempo. Primero fue una pausa mental. Dejé de escribir por un rato porque necesitaba saber qué quería hacer exactamente, para dónde iba esto, por qué lo estaba haciendo, cuál era el fin. Y aunque a nadie más que a mí le interesen demasiado esas respuestas, creo que es importante definir ciertos objetivos, más que nada para conocerse.

 

Y fue como entendí, por ejemplo, que no me gusta ser una máquina generadora de contenido. Que aunque irónicamente siempre haya trabajado haciendo justamente eso, es todo lo contrario a lo que quiero de este espacio. Que no me gusta escribir simplemente por llenar hojas en blanco. Que me gusta hacerlo «de verdad». Que me hace feliz saber que compartiendo mis experiencias puedo ayudar a otros a sobrellevar algunas cosas, a no sentirse tan solos. Que me gusta contar historias, imaginarme cosas. Que es lo que me hace feliz. Que me encanta recurrir a lo que yo misma he escrito tiempo atrás y recordarme ciertas cosas cuando lo necesito. (Como en ese capítulo de Grace and Frankie en donde Grace se graba y se habla a sí misma haciéndose «auto terapia» y así descubre que tiene que patear a Guy. ¿Lo vieron? «A veces no hay nadie mejor que uno mismo para decirse ciertas cosas», dice. A eso me refiero).

 

La segunda pausa, -que coincidió con la primera-, fue física. Creo que hace tiempo no valoraba tanto unas vacaciones. Hace mucho que no lograba desconectarme de la manera en que lo hice durante los 10 días en que estuve fuera con mi familia y excelentes amigos, y no me había dado cuenta de lo mucho que lo necesitaba, ni de lo importante que es hacerlo.

 

Es increíble como el simple hecho de tomarse un tiempo de manera consciente para re-evaluar ciertos propósitos puede renovar nuestro entusiasmo. Así que aquí estoy nuevamente. Y bueno, si me vuelve a pasar, ¡pueden buscarme en el Caribe!

 

 

 

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