[2016] Reflexiones de último minuto 

En unas horas termina el año, y yo aquí, mirando cómo duerme Martín a mi lado en una exquisita pieza de hotel, mientras el otro 50% de mi familia juega por ahí, pienso únicamente en lo poco que necesito del 2017. Más que salud para mí y los míos, -porque la vida es frágil y bien de cerca me ha tocado aprenderlo-, creo que podría no pedir más.

 

Me es inevitable llenarme de nostalgia al escuchar la cuenta regresiva año tras año, y pensar que uno tiene a partir de las 00:00, una nueva oportunidad. Pero también he aprendido que sí puede ser real, dependiendo solo de cómo se le mire.

 

Y no, les prometo que no voy a empezar a hacer listas del tipo «iré al gimnasio» o «estaré menos pegada al cel», porque ok, a quién quiero engañar. Lo que sí sé es que el 2017 haré lo que me gusta y me rodearé de gente que me haga bien, en todo sentido. Sentimental, emocional y laboralmente hablando. Es parte de cuidarme más, que creo que me hace un poco falta.

 

Me gustaría también dejar de pensar tanto y simplemente hacer. Ser un poquito menos responsable. Menos dura conmigo misma. No llegar siempre tan puntual. Dejar a veces lo que puedo hacer hoy para mañana. Total, ¿qué tanto? Si al final del día sé que lo haré igual. Entender que no todo tiene que salir perfecto, que a veces con que las cosas salgan bien es suficiente.

 

Miro atrás y me acuerdo del pavor que le tenía a este año. Lo empecé con un trabajo nuevo, con mis hijos entrando a un colegio nuevo, todo esto en una casa nueva. Fue un año de cambios importantes. De cambios que me reafirmaron en varios aspectos. Que me impulsaron, sobretodo, a seguir mi corazón. Aprendí a confiar más en mis hijos y sus capacidades. A no dudar de que son brillantes y a entender, que en un mundo y ambiente tan competitivo como el que están creciendo, lo único que me interesa es que sean niños felices. Que su misión en la vida no es aprender a jugar fútbol para ser mejores que sus amiguitos,o ser los primeros en leer de su curso o aprender a hacer pipí en el baño solos antes que los demás, sino que muy por el contrario, que sean fieles a sí mismos y yo, a la vez, a ellos y sus tiempos. Cierro el año orgullosa de mis logros y crecimientos. También de los de mi familia. Y la verdad es que con ese lema como bandera, me fue bastante bien.

 

Despertó Martín. ¡Tengo tanto más que decir! Pero dejémoslo para el otro año.

 

Que vengan los cambios. 2016, gracias por tanto. 2017, ¡voy por ti!

Sin comentarios

Escribe un comentario